Paga solo si te gusta

Considero que el título es lo suficientemente gráfico. A fin de atraer a los nuevos lectores, premiar a los seguidores habituales y, en definitiva, permitiros acercaros a mi obra sin tener que gastar ni un céntimo en caso de que no cubra vuestras expectativas, pongo a vuestra disposición MÁS DE UN 25% de cada una de mis dos primeras novelas –las que en su momentos fueron denominadas Serie Anonymous-. Me refiero, claro está a El búnker de Noé y Estación Orichalcum.

Supone también una excelente ocasión para mostrar sus nuevas cubiertas, minimalistas e inquietantes. ¡Ya no tenéis excusas para disfrutar de las novelas que contribuyeron a que me honrasen con el cariñoso apelativo de «escritor hacker».

Los enlaces los tenéis debajo de la sinopsis tras cada carátula. Espero que sean de vuestro agrado.

Portada Minimal de el búnker de Noé

Sinopsis:

LA NOVELA QUE PREDIJO EN CONFLICTO ENTRE EE.UU. Y COREA DEL NORTE

“Un texto complejo y frenético de un autor que no le teme a nada” (Bruno Nievas, autor de REALIDAD AUMENTADA)

“Este Frankestein literario dará mucho de que hablar, apuesten por ello” (Esteban Navarro, Finalista del PREMIO NADAL 2012, autor de LOS FRESONES ROJOS, Ediciones B)

“Un thriller diferente, irreverente, intenso y entretenido. Con una o varias moralejas con las que el lector puede reflexionar, pero también dejarse llevar por una trama fluida que te sumerge en una historia que podría ocurrir perfectamente sin pensar en ciencia ficción. Una novela muy recomendable y que ya está dando mucho que hablar…” (Armando Rodera, autor de EL ENIGMA DE LOS VENCIDOS, Ediciones B)

“Muy al estilo de Crichton, va trenzando una trama que gana en interés e intensidad a medida que avanza. El final es, desde luego, inesperado, y te deja con ganas de más” Désirée Matas, autora de EL TERCER ESTADO.

“Gabri Ródenas publicó una novela y ofreció tomar un café con los lectores que la compraran. La noticia corrió por las redes sociales y fue toda una experiencia” Fernando García, EL PAÍS.

Descubre la novela que alcanzó su madurez en Twitter y de la cual, a menos de un mes desde su publicación, EL PAÍS, EL CULTURAL (EL MUNDO) y la revista QUÉ LEER ya se habían hecho eco.

León Poiccard, un periodista de tercera, recibe por error un misterioso mail. La curiosidad le impulsará a descubrir el remitente, con consecuencias inesperadas que le vincularán a una resistencia ecologista internacional empeñada en descubrir qué se encierra dentro de un búnker subterráneo localizado en el desierto de Nebraska.

Si quieres leer 45 páginas de El búnker de Noé , pulsa sobre el título.

Portada Estación Orichalcum

Sinopsis:

Del autor de EL BÚNKER DE NOÉ llega ahora esta novela.

León Poiccard disfruta de unas vacaciones junto a Maribel Salgado en Jamaica. Convertido en escritor, busca inspiración para una nueva novela a través de las redes sociales.
La desaparición de un Boeing 777 Freighter en aguas del Triángulo de las Bermudas hará que las diversas tramas se organicen en forma de una compleja muñeca matrioska que guiará al lector hasta el centro neurálgico del misterio, en una frenética búsqueda de la Atlántida que, como bien sabrán los seguidores de este escritor “canalla” e irreverente, quedará lejos de los estereotipos de la literatura fantástica y la ficción comercial y les confrontará con una realidad aterradora y bien documentada.

El propio Ródenas nos previene: “Como autor, debo mencionarle que, aunque la historia es enteramente ficticia, los datos manejados no. De modo que no puedo garantizarle que, directa o indirectamente, parte de la trama no esté basada, muy a mi pesar, en hechos reales.
Lamento anunciarle incluso antes de comenzar a leer que el final le desconcertará un poco, dado que será interpelado de manera directa. Usted tendrá que tomar una decisión importante, que será la que determine el verdadero desenlace de la historia. Espero que no se lo tome a mal y que aprecie esta oportunidad de poder tomar decisiones vitales y de gran importancia tanto para su futuro como para el de las generaciones venideras. Estoy convencido de que sabrá obrar con sabiduría, pero le advierto: su mundo ya no será el mismo desde entonces”.

Si quieres leer 40 páginas de  Estación Orichalcum, pulsa sobre el título.

SincroniciUdad

Como ya he comentado en algún momento, varios compañeros escritores me han pedido escribir algo juntos. Admito que, en materia de literatura, soy un Lonesome Cowboy, pero me apetecía asumir el reto y, de paso, dar voz a todas esas personas que quisieran decir muchas cosas pero que no se sienten capaces de hacerlo en la forma de una novela o algo susceptible de ser publicado por sí mismo.

Ésta es, por tanto, mi propuesta:

1- Me comprometo a hacer las veces de editor de un volumen que se llamaría SincroniciUdad y que, lógicamente, tendría por hilo común la cuestión de la SINCRONICIDAD, es decir, ese tipo de sucesos conectados, en apariencia, al azar pero que constituyen un todo significativo. Los relatos tendrían una extensión máxima de 6 páginas y sin mínimo, escritos en Times new roman, 12 puntos y espacio doble.

2- La fecha máxima de recepción sería el 30 de junio de 2013 y los relatos –escritos en castellano- deben ser remitidos a mi mail: uncafecongabri@gmail.com, donde también debe figurar un consentimiento de publicación y una declaración de que los relatos no están sujetos a contratos con terceros (no queremos problemas con la ley, ¿verdad?) y que son propiedad del autor.

3- Las historias pueden ser reales o ficticias.

4- Mi idea es intercalar relatos de escritores consagrados con aquellos procedentes de aficionados, lectores, etc. Es decir, NO es necesario tener nada publicado. Indudablemente, yo, en calidad de editor, me reservo la opción de que determinados relatos –por razones de calidad, temática ofensiva o cualquier otra razón relevante- no sean incluidos en el volumen.

5- Los relatos aparecerán por orden alfabético del apellido del autor, independientemente de su estatus en la cadena editorial. Se podrá incluir un mail de contacto o Twitter personal si así se desea (no es obligatorio).

6- El objetivo es poder publicar el volumen digital en Amazon a mediados de julio del presente año. Los beneficios serían íntegramente donados a obra social, variando ésta cada 500€ recaudados. A fin de que el proceso sea absolutamente transparente, irán apareciendo las fotografías de los ingresos realizados en las cuentas de las distintas organizaciones –que, a su vez, serán elegidas por los propios participantes-. Los justificantes de ingreso se subirán a esta cuenta de Facebook.

Asimismo, SincroniciUdad estará disponible de manera permanente en la página de Save the Children y el proyecto impulsado por Juan Gómez-Jurado 1Libro1Euro.

7- Para los participantes más tuiteros, hemos habilitado el siguiente hashtag para darle difusión a la obra: #SincroniciUdad.

De modo que os espero y deseo que entre todos aportemos nuestro granito de arena para hacer de este mundo un lugar más mágico y conectado. A fin de cuentas, las historias están en el aire…

¡La veda queda levantada!

 

Loop 1604

Fin del recreo

Supongo que ya podemos sincerarnos. Os he escuchado durante más de un año y vosotros a mí, luego es justo por mi parte aclarar algunos conceptos.

Cortázar gato

Dos circunstancias han precipitado esta decisión: la primera es la insistencia del fantasma de Julio Cortázar a la hora de presentarse en mi mente. Lo viene haciendo desde hace bastantes años, con el agravante de generar de manera automática el recuerdo de un viejo amigo cuyo parecido con el escritor es nulo; pero estas dos últimas semanas no deja de frecuentarme. Es por ello que he decidido aparcar todas mis lecturas y dedicarle algún tiempo, pues, por imperativo onírico, sé que quiere decirme algo. Que nadie se preocupe; todavía no he perdido la cabeza ni tengo intención de hacerlo.

La segunda razón atiende al recuerdo súbito de un comentario de otro viejo amigo, a saber, la mención de su preferencia por algunos relatos cortos míos frente a mis novelas. Este otro amigo es a su vez un gran lector, de modo que me vi obligado a considerar seriamente sus reservas. Debo decir que no llevaba razón al cien por cien. De hecho, a fecha de hoy, tiendo a considerar que no había comprendido el núcleo de mi escritura más reciente, dejándose guiar por la forma.

Nada, por tanto, me hace pensar que algún otro lector no haya podido llevar a cabo una lectura o interpretación errónea por los mismos motivos. Y no pretendo justificarme; asumo plenamente la responsabilidad de esa posibilidad.

Lo diré sin muchos rodeos: no me interesan ni las conspiraciones ni las hamburguesas ni las novelas de acción. Ni siquiera soy un lector habitual de literatura de «consumo», a pesar, claro está, de no tener nada en contra de ella.

¿De qué hablan mis dos primeras novelas realmente? Relatan la historia de un «cambiazo», de la pérdida de la libertad individual genuina por un sucedáneo impuesto por el establishment;

hablan de los intentos de una élite de convertirlo todo y de manera progresiva en dinero. ¿Acaso alguien pensaba que Chandler o Hammett, por poner dos ejemplos, sólo escribían sobre detectives y pistolas? Claro que no.

Author Raymond Chandler in His Study

Me dejé llevar por un cierto entusiasmo, por la fe en un cambio inminente, llegando incluso a bautizar la serie compuesta por El búnker de Noé y Estación Orichalcum como Serie Anonymous. Fallé en mi diagnóstico. Al igual que otros tantos movimientos previos, el Anonymous no pasó de ser un conjunto de acciones pintorescas, anecdóticas o, en cualquier caso, ineficaces a la hora de concienciar a la población acerca de los peligros de seguir a pies juntillas las órdenes del «Gran hermano».

Y, ya arrodillados en este confesionario virtual, sin más dios que un espacio potencialmente infinito entre nosotros, ¿por qué no admitir que opté por una temática fresca y muy moderna a fin de darme a conocer de la manera más generalizada posible? No soy de los que piensan que al lector no se le debe dar nada hecho, llegando incluso a despreciarlo. Nada más lejos de mi intención. Pero, por una cuestión de respeto hacia ellos (y hacia mí, dicho sea de paso), tampoco estimo que haya que atentar contra su inteligencia e insultarla al dárselo todo masticado.

No sé el rumbo que tomará la literatura en general. Tampoco soy un apocalíptico redomado. Después de todo, sea como sea y en el formato que sea, la gente nunca dejará de contar historias. Me horroriza, también lo diré, el pobre calado literario y, sobre todo, conceptual de la mayor parte de publicaciones contemporáneas: desde el eterno retorno, escasamente remozado, del exitoso esquema chico-chica-desencuentro-final feliz hasta otras insustanciales creaciones al hilo de algún gran éxito comercial. Sobran detalles. Y no seré yo quien critique ni una cosa ni la otra, puesto que, como fiel defensor del criterio del público, les estaría criticando a ellos, a los lectores que tanto y tanto me han apoyado y siguen haciéndolo y a quienes me debo.

Sí, siento una gran respeto hacia los lectores, tanto como por la literatura, y por esta razón retomo un mi camino, que no es otro que el abandono de aspiraciones comerciales y la apuesta por una literatura sólida –al margen de la suerte que pueda correr-. ¿Supone esto una especie de rechazo velado de mi obra anterior? Ni mucho menos. Supone un ejercicio de honestidad, un hablar claro sobre lo que subyace en esas páginas; supone un desnudar cada palabra a fin de que diga y muestre lo que debe decir y mostrar (en su silencio); supone, en definitiva, un fin del recreo y un regreso a la literatura hardcore.

Vosotros me entendéis.

Vivir (literalmente) en una biblioteca

Soy de los que opinan que un escritor se forja a base de lecturas y escrituras, pero también gracias a sus vivencias. Es más, creo que un escritor no está completo sin una leyenda personal, sin una serie de anécdotas que enriquezcan aquello que plasma en el papel. Un editor hábil sabe perfectamente que tales historias pueden llegar a vender más que los propios libros del autor. ¿Os suena el accidente de Stephen King? ¿La pobreza autoimpuesta de Cormac McCarthy –mencionada hasta la saciedad en esas «escasas» entrevistas que concede-? ¿La reticencia de Salinger o Thomas Pynchon a aparecer en los medios? ¿La afición (casi dedicación) de Murakami a correr? ¿Las…? La historia de la literatura está repleta de relatos mucho más suculentos en ocasiones que las propias tramas, hasta el punto que un escritor o escritora en particular se puede convertir en tu favorito sin haber leído una sola línea suya, gracias a su biografía.

No pretendo equiparme a los autores arriba mencionados –creedme, mi estupidez no llega hasta tal punto- pero sí me enorgullezco de haber llevado una vida poco convencional, cargada de aventuras y situaciones extraordinarias y hoy quiero relatar una experiencia de la que guardo un hermoso recuerdo.

Aunque las circunstancias y las condiciones que nuestra época impone me hayan llevado a acabar publicando mis novelas en formato digital, siempre he sido un lector prematuro y voraz, claro está, en formato papel. A los veintipocos ya me había hecho con una biblioteca de más de cinco mil ejemplares, lo que ocasionaba ciertos inconvenientes en casa. No tardé mucho en largarme y tuve que buscar un alojamiento para mis amados libros. El problema se mantuvo en mi nueva vivienda: demasiados libros.

La solución no tardaría en presentarse, aunque fuese de un modo relativamente drástico. Por razones que no vienen al caso, me vi en la necesidad de tener que buscar otro alojamiento, en este caso, para mis libros y para mí mismo. Fue cuando decidí habilitar una vieja oficina y convertirla en mi biblioteca. Una biblioteca en la que acabaría viviendo tres años, cuyas primeras semanas las pasé durmiendo en el suelo, sin cama. Por fortuna era de madera, y no os compadezcáis de mí; no recuerdo una periodo más divertido. Por aquella época vivía con una mujer (sigo haciéndolo y con la misma) y ella tampoco dio muestras de trauma.

Poco a poco fuimos acomodando la estancia: una pequeña cocina, una cama, un sofá y la ausencia de antena de televisión. Teníamos el aparato pero no la señal, de modo que sólo podíamos ver películas. Unas dos y media al día, lo que multiplicado por 1.095 (tres años) hace un total de…

Lo que empezó siendo una biblioteca instalada en una vieja oficina reformada acabó convirtiéndose en un hogar. Y como muchos hogares, teníamos vecinos. Ellos decidieron que aquella forma de vida no era todo lo monótona que exigían –a imagen y semejanza de las suyas, imagino- y se las ingeniaron para que nos echaran de allí so pena de pagar una multa que, por aquel entonces, escapaba de nuestras posibilidades. Otra mudanza.

Mantuve la oficina, pero muchos de los libros fueron trasladados a mi residencia habitual y ahora, casi una década después, he regresado a mi vieja biblioteca, a mi estudio. Ya no para vivir, sino para trabajar. Es un sitio excelente: sin ventanas ni conexión a Internet ni cobertura telefónica. Durante ocho horas al día vivo aislado. El sueño de Paul Auster. He decidido terminar mi novela Los pasajeros (The Passengers) allí, impregnándome del espíritu de otro tiempo. Un tiempo en el que sólo estábamos un papel, un lápiz y mi imaginación.

Y ésta es la historia que quería compartir con vosotros hoy. Tal vez, en otra ocasión, y siempre que os interese, os haga partícipes de otras aventuras no menos extraordinarias.

Los pasajeros (The Passengers)

487947_4468795245250_1573101961_n

Dedicado a José Ángel Martos

Mi deuda con él es enorme

Tal y como se anunció en la revista Qué Leer y como yo mismo adelanté en este post, hoy hago públicos varios aspectos de mi nueva novela, llamada, sin más dilación, Los pasajeros (The Passengers).

El motivo de elegir este día es, por un lado, que coincide con el día de los enamorados (y yo estoy enamorado de vosotros, que leéis estas palabras en este preciso instante) y, por otra, algo más personal: la fecha coincide con el décimo aniversario de mi hijo Adrián.

Hay varias diferencias entre esta novela y las anteriores: la ausencia de León Poiccard, Maribel Salgado y Cía.; el debilitamiento de la parte racional y una apuesta sólida por las emociones y el instinto; la expulsión del elemento conspiranoico (la serie anonymous diagnosticaba ciertos problemas; en Los pasajeros se ofrecen líneas de solución); un mayor lirismo, si se quiere ver así –una mayor carga literaria en sentido estricto y ligeramente menos comercial- y lo más importante: el desarrollo o creación de la novela será «transmitido» a tiempo real.

Compartiré con vosotros dudas, avances, problemas, atascos, documentos, opiniones, datos, etc. Al final tendréis la novela «que habéis escrito vosotros».

SINOPSIS:

En líneas generales, Los pasajeros es una historia sobre reencarnación y viajes en el tiempo, con un matiz: la mayor parte de las tesis serán avaladas por argumentos científicos (en ocasiones procedentes de la ciencia límite e otras abiertamente pseudocientíficos).

Cinco pintorescos personajes acaban encontrándose «por azar» en extrañas circunstancias. Huelga decir que la casualidad es expulsada de manera automática de la historia desde el primer minuto y la omnipresencia del dharma (u orden cósmico del mundo) se palpará con fuerza. Poco a poco, irán advirtiendo que tienen que llevar a cabo una misión, sin saber muy bien cuál. Como si de la resolución de un puzle se tratase, los cinco pasajeros tendrán que montar una compleja muñeca matrioska narrativa repleta de emociones, humanidad y enemigos. ¿Qué misterio será el que deban resolver? ¿Por qué se verán obligados a recurrir a los saltos en el tiempo? ¿En qué sentido y de qué modo?

PERSONAJES:

Los cinco convocados son:

  • Teresa de Silva: filósofa y lectora voraz de G.K. Chesterton. Sofisticada, elegante y siempre vestida de negro.
  • Nico García: un chaval de dieciséis años que vive en una furgoneta con su padre, antiguo carpintero arrojado al desahucio por falta de trabajo.
  • Don Diego de la Vega, alias El Zorro: así es. Un tipo que afirma ser Don Diego de la Vega aparece sin saber cómo en 2013, en el sur de España, vestido como El Zorro. ¿Será un impostor o un mero imitador?
  • Timoteo «Tim» Heredia: Médium. Recibe la señal de que debe localizar a Teresa de Silva y, después, advertirá que su misión es transmitir un mensaje del «más allá» a los convocados y, por extensión, al resto de la humanidad, pero cuyo contenido todavía desconoce.
  • Cata: una gata muy especial. [Anécdota1: mi gata en la vida real se llama Catalina].

A fin de organizar y poder rastrear los avances de la novela, propongo emplear el hashtag #LosPasajeros (#ThePassengers para los amigos americanos). En otras redes sociales y en otros medios ya nos iremos organizando (se admiten sugerencias).

Ni que decir tiene que el reto es potente. A nivel personal, implica que la presión es grande (¡No podría teneros a la expectativa tres años!). Fiel al modelo Stephen King, me comprometo a escribir mis 2.000 palabras al día y que la novela esté a vuestra disposición en 2014.

Como ya señalé en su momento, otra de las novedades reside en que Los pasajeros no será subida de forma inmediata a Amazon, Kobo ni ninguna otra plataforma digital, sino que recorrerá los caminos tradicionales de editores, concursos, etc. Sólo en caso de que no pueda llegar a vosotros en formato tradicional, será puesta a vuestra disposición de manera gratuita en versión electrónica.

Así pues, demos la bienvenida a #LosPasajeros. Buen viaje.

Terrorismo literario. Lista de atentados

 

Que nadie se alarme. Por fortuna no hubo muertos… bueno, alguno sí, pero de risa.

Aprovechando que la revista Qué Leer, en su número de febrero de 2013, ha celebrado el primer aniversario de la publicación de El búnker de Noé, he considerado oportuno hacer un pequeño balance de actos «terroristas» o «vandalismo literario» que he llevado a cabo con la colaboración y apoyo de los lectores –a quienes agradezco su labor desde aquí-.

 

1-      Todo comenzó con una propuesta curiosa: #uncafecongabri. La idea es sencilla y llamó la atención de numerosos medios, como El Cultural, El País o la revista Qué Leer en su número de verano 2012. Admito que no llegué a tomar un café con ningún lector (nadie se atrevió), pero fue un arranque impactante.

 

2-      Para la feria del libro de Sant Jordi 2012 dediqué e-books escribiendo la dedicatoria a mano, fotografiándola con Instagram y colgándola en Twitter. Un poco elaborado, pero los lectores agradecieron en gesto (y yo me debo a ellos, claro está).

 

3-      La relación con ellos llegó a tal extremo que decidí publicar una versión corregida de El búnker de Noé gracias a las aportaciones de los propios lectores. Nadie mejor que ellos para decirle a un autor qué es lo que quieren…

 

4-      Mi ilustrador habitual y amigo personal Andrex (@DRISMANN) tuvo la idea de traducir El búnker de Noé al inglés y nada mejor que una llamada al Crowdfunding, que dio como resultado una interesada en traducir íntegramente la novela al inglés. Noah´s Bunker verá la luz este 2013, lo cual me llena de ilusión y esperanza.

 

5-      Para el lanzamiento de Estación Orichalcum, mi segunda novela y última entrega hasta la fecha de la llamada Serie Anonymous, decidimos «boicotear» Amazon, dejando bien claro que el algoritmo que regula el ranking era absolutamente vulnerable. Acordamos llevar a cabo una compra masiva del libro el día del estreno: 21 de diciembre de 2012 a las 12:00 (jugando con la fecha de un fin del mundo que, finalmente, no tuvo lugar). No llegamos situarnos en el número 1, sino en el 3, aunque se vendieron cerca de 100 ejemplares en menos de dos horas.

 

6-      Finalmente, coincidiendo con mi decisión de abandonar las mega plataformas tipo Amazon o Kobo –al menos de manera directa (lo que hagan las editoriales no es asunto mío)-, y cuya justificación encontraréis aquí, decidí llevar a cabo un golpe definitivo que borrase la frontera entre el autor y el lector, atendiendo al hecho de que vivimos en un mundo tan interactivo que mantener dicha distinción se presenta como algo erróneo y obsoleto.

 

Esta última «broma» fue la que llamó la atención del redactor de Qué Leer y tuvo a bien hacerme una entrevista que me emocionó sobremanera, dado que, al menos hasta donde yo llego, nunca un autor indie había sido entrevistado en exclusiva para una publicación de tal envergadura sin haber fichado antes por una editorial. ¿Cómo es posible que un outsider de las letras se cuele en esa revista mientras las editoriales dan palos de ciego y se limitan a lamentarse por las pérdidas que sufren? Alguien está apuntando en la dirección equivocada al no escuchar a los lectores. En cualquier caso, me temo que no soy yo quien puede aportar una respuesta al respecto.

 

La misión de este resumen o repaso es dejar clara una idea bien sencilla: que los escritores independientes pueden plantar cara a la industria editorial mediante técnicas de guerrilla. No podemos asegurar un determinado resultado, pero sí que recorreremos el camino con una sonrisa imborrable. En los tiempos que corren, es todo un lujo a no desaprovechar.

Cambio de paradigma literario: adios a las armas

Quiero hablaros hoy del futuro, del mío y del vuestro, ambos íntimamente relacionados. Quiero hablaros de mi tercera novela. «¿Cómo?», me ha parecido escuchar por ahí. Sí, hace menos de un mes que salió al mercado Estación Orichalcum, mi segunda novela, y ya estoy hablando de la tercera, es decir, de una novela que ni siquiera está comenzada… ¿Un poco raro? No tanto. Permitidme que os lo aclare.

Puedo decir que mis dos primeras novelas cumplieron su función a la perfección: darme un poco a conocer entre los lectores, llamar la atención de algunos medios importantes y, sobre todo, crear una comunidad en la que me siento muy cómodo. Me refiero, claro está, a la comunidad que formamos tú, vosotros, y yo.

Por otra parte, deseaba apuntar algunos de los procedimientos más siniestros y desleales que las élites mundiales llevan a cabo delante de nuestras narices con total impunidad. Y así lo hice en El búnker de Noé y su secuela. ¿Por qué no seguir por esa línea? ¿Acaso tales actos han cesado? No, no han cesado todavía, si bien soy de la opinión de que el mundo tal y como lo conocemos se está apagando. Asistimos a los estertores (que prometen prolongarse más de lo deseable) del Sistema –que no es otro que el Capitalismo deshumanizado–. En mis dos primeras novelas había denuncia; a partir de ahora habrá soluciones.

Asimismo, y entre todas las alegrías que la Red y vuestra compañía me ha proporcionado, se han filtrado semillas de malestar y un cierto recelo: la misma maquinaria que nos impulsa a mirar un móvil al despertar, el correo electrónico, las redes sociales y todos esos elementos que tan bien conocéis, parece haberse impuesto en el corazón de los escritores independientes, convirtiéndonos en esclavos o al menos en comerciales de plataformas como Amazon, por poner el gran ejemplo. Promociónate, mira los rankings, sufre los errores informáticos del gigante digital… en definitiva, pierde tiempo para lo que de verdad lo necesitas: escribir.

Bien, se acabó. Mi tercera novela es abiertamente la más ambiciosa que he emprendido hasta la fecha y, como de costumbre, quiero aportar un plus, romper algunas convenciones y tópicos. Si me concedéis un segundo de vuestro valioso tiempo os daré algunas claves.

¿Cómo solemos escribir las novelas? Tenemos una idea o ideas que guardamos celosamente –el pánico al plagio o a que se nos adelanten cuando casi la hemos acabado y ese tipo de chorradas–, trabajamos en ella y, una vez concluida, la damos a conocer al público.

¿Qué experimento he pensado llevar a cabo? Ofreceros la novela antes de empezarla. ¿Qué significa eso? Que os diré de antemano el título, la sinopsis, los personajes y compartiré con vosotros documentación durante el proceso de redacción, os pediré consejo, escucharé vuestras opiniones (lo cual no significa que vayan a ser incorporadas por defecto, todo hay que decirlo), pondré de manifiesto los problemas a los que me enfrente. En resumen, la sorpresa será ver el resultado de todo este intercambio entre vosotros y yo; la sorpresa será ver «la novela que has escrito tú» (permitidme esta licencia literaria, dado que, en sentido estricto, no pienso compartir los royalties con vosotros [Risas])

El proceso concluirá con otra importante novedad: la novela NO será publicada directamente en Amazon ni en ninguna otra plataforma digital, sino que optará por los tradicionales caminos: concursos, editoriales, etc. Sólo en caso de que ningún editor loco se preste a publicarla, llegará a vosotros de manera gratuita. Sí, lo estáis oyendo bien: si la novela no ve la luz de la mano de una editorial, entre todos les demostraremos que pierden más no publicándola que haciéndolo. Mi última intención es que vosotros tengáis acceso a la novela, pues, como no me canso de repetir, tan sólo me debo a vosotros, los lectores.

Hasta aquí lo que os quería decir hoy. En unos días os haré llegar la primera entrega, pero, de momento, tened presente esta imagen:

 

Image

2013

 

Todo termina el 31 de diciembre de 2012.

 

Imagino que algún lector pensará que voy  hacer una especie de balance del año que acaba de morir mientras escribo estas líneas y algún que otro propósito de enmienda con publicidad encubierta. Tal vez, alguien espere que haga un discreto recuento de ventas y primeros puestos en diversas listas y rankings. Puede incluso que haya gente que considere que es el momento «ideal» para fanfarronear: tal o cual escritor famoso leyó alguna novela mía y le gustó y… mi novela se mencionó en ese importante periódico o revista o… Bien, lamento defraudarles (aunque tanto usted como yo sabemos que es un gran alivio, ¿verdad?).

Repito: todo termina el 31 de diciembre de 2012. El detonante, una sesión de cine ochentero con mi hijo de casi diez años, antes de cenar, para despedir el año. Las películas elegidas para la última proyección de 2012 fueron The Goonies (en un segundo, e infructuoso, intento de que despertase su interés) y una fortuita Cuenta conmigo (Stand by me) que, contra todo pronóstico, fue su favorita.

 

LOS GOONIES - The Goonies - 1985

 

Para muchos de nosotros, Los Goonies tiene más peso en nuestra memoria, pero debo reconocer que el shock se apoderó de mí mismo durante el visionado de la segunda.

 

cuentaconmigo8609

 

Para quienes no la conozcan, diré que Cuenta conmigo está basada en un relato de Stephen KingThe Body») y trata de unos chavales que salen en busca del cuerpo sin vida de un niño. Típico viaje iniciático o pretexto para retratar el tránsito de la niñez a la adolescencia en todo su esplendor o el principio de la vida adulta. Nada novedoso… hasta que la «magdalena proustiana» se apoderó de la escena.

Viendo aquella película al lado de mi hijo, un preadolescente de clase media en pleno siglo XXI, advertí lo poco que a nuestra época le queda de la imaginación y no sólo eso: tampoco los valores más elementales han quedado incólumes. Valores, dicho sea de paso, en sentido extramoral, como sugeriría Nietzsche, o, para los menos sofisticados —como yo— sin la menor connotación moralizante. Entiéndanme, no soy un predicador.

Querría extenderme sobre este asunto, sí, es cierto, pero no deseo abusar de su confianza y su paciencia. Lo que pretendo transmitirle simple y llanamente es que nos han dado gato por liebre. Nuestra cultura, progresivamente tecnologizada, despersonalizada, organizada hasta extremos inimaginables, sometida a la esclavitud del dinero y dotada de pretextos tales como la cacareada «seguridad», ha aplastado hasta el último vestigio de libertad genuina, de placer y disfrute, ofreciéndonos a cambio sucedáneos de vida y de todo lo demás; sustitutos que hemos devorado como si del maná se tratase y que pronto tendremos que arrojar muy lejos de nosotros si queremos avanzar de verdad.

 

Probablemente recuerden lo divertido que era eso de poder contactar con los amigos de la infancia a quien hacía años que no veíamos (o que ni siquiera sabíamos de ellos) a través de las redes sociales o aquello de recibir y enviar mensajes por whatsapp y ahorrarnos así un dinerillo. ¿Recuerdan lo maravilloso que era poder salir de casa con el teléfono a cuestas sin tener que estar pegado a un terminal fijo? Por supuesto… o cuando nuestros pequeños nos sorprendían con su dominio de la tecnología hasta puntos insospechados por nosotros. Sí, todo aquello era muy divertido. Todo aquello que tuvo lugar hace escasos diez años era muy, muy divertido.

¿Qué tal si lo vemos a la luz del presente, como si de un conocido cuento de Dickens se tratase? ¿Seguirá siendo tan divertido?

 

¿Les suena esta imagen? ¡Claro que sí! Puede imaginársela con todo tipo de variantes (amigos, familia, trabajo, etc.).

 

whatsapp 0

 

 

Hay gente, y no sólo las adolescentes japonesas, que ya no pueden salir de casa sin el móvil e incluso se ha acuñado un nombre para una nueva enfermedad o síndrome: Nomofobia (como si fuese necesario salir con el panóptico a cuestas…). Hay gente, y no sólo las personas sin formación, que no saben llegar a casa y mantener una conversación con sus familias sin tener la televisión encendida. Hay gente, niños, que son incapaces de jugar entre sí sin una consola de por medio… Honestamente: no es divertido en absoluto. Es alienante, si me permiten un término un tanto en desuso.

 

De modo que, para no extenderme mucho más, también yo he decidido hacerme y cumplir un único propósito: detener el engranaje, tomar distancia… volver hacia atrás. No me malinterprenten, no abogo por un retorno al paleolítico, pero sí a un uso moderado de todas estas herramientas de la «libertad» que nos han sido otorgadas y un uso no tan moderado de aquello que se ha dado en llamar «vida»; a una época donde el contacto entre seres humanos y de humanos con la naturaleza era mayor; a un momento en el que los sueños eran maravillosos; a un barco pirata, un grupo de detectives sin recursos aparte de su imaginación, un paseo en bicicleta, una buena conversación, una acampada bajo las estrellas, una carta escrita en papel, un paseo por la playa, una partida al Cluedo  o al Risk, una mañana que no arranca con un vistazo al móvil, la lectura de un buen libro sin la compulsión de meter las narices en Twitter o Facebook o el correo electrónico o…

Mi regalo para todos ustedes es sencillo, gratuito y disponible para todos: una vida mejor y simplificada. No se lo piensen dos veces y háganme caso; no se arrepentirán.

Adelanto de ESTACION ORICHALCUM

A diez días de su publicación, el equipo que ha formado parte de Estación Orichalcum, ha querido compartir con vosotros la cubierta y un pequeño adelanto textual que podéis descargar al final de esta entrada.

Intentamos respetar el look de la cubierta de El búnker de Noé, ya que ambas forman parte de la denominada Serie Anonymous (que, al menos temporalmente, quedará cerrada con la publicación de esta nueva entrega). No podía faltar la presencia de un habitual en mi universo que va más allá de la mera escritura: me refiero indudablemente a Andrex (@DRISMANN). Su inconfundible estilo se imponía como necesario en esta nueva aventura.

Para acentuar el estilo Serie B y Pulp, tan presentes luego en la propia novela, Javi Guillén (@zonapassword) fue el encargado de llevar a cabo los acabados digitales y la tipografía.

Y aquí tenéis el resultado:

Portada Estación Orichalcum

No fue una labor sencilla. Menos si se tiene en cuenta que, como de costumbre, optamos por un estilo totalmente artesanal, cuyo desarrollo y making of puede verse aquí.

Esperamos que esta nueva novela sea de vuestro agrado. Os llevará al Triángulo de las Bermudas y a una frenética búsqueda de la Atlántida, lejos, como podéis esperar, de los estereotipos de las novelas de acción y la ficción comercial, con un desenlace sorprendente y aterrados.

Cabe señalar que es menos diplomática que El búnker de Noé, más explícita y a modo de advertencia sólo podemos deciros:

«Aunque la historia es enteramente ficticia, los datos manejados no. De modo que no puedo garantizarle que, directa o indirectamente, parte de la trama no esté basada, muy a mi pesar, en hechos reales.

Lamento anunciarle incuso antes de comenzar a leer que el final le desconcertará un poco, dado que será interpelado de manera directa. Usted tendrá que tomar una decisión importante, que será la que determine el verdadero desenlace de la historia. Espero que no se lo tome a mal y que aprecie esta oportunidad de poder tomar decisiones vitales y de gran importancia tanto para su futuro como para el de las generaciones venideras. Estoy convencido de que sabrá obrar con sabiduría, pero le advierto: su mundo ya no será el mismo desde entonces»

¡Os esperamos el día 21 de diciembre, el día del fin del mundo!

 

541870_423499977721557_431799375_n

Estación Orichalcum Primer Capítulo

People Have The Power

Héctor G. Barnés publicaba el siguiente reportaje: «Es imposible ganarse la vida si no trabajas para el mercado internacional» y tuvimos que darle la razón.

¿Eres escritor indie y has sentido que la industria editorial te daba de lado? ¿Has optado por lloriquear, patalear y, finalmente, criticar a las editoriales -haciendo gala de un evidente resentimiento- porque no se interesan por tu «fabulosa novela» (esa que, de ser publicada, desbancaría a Dan Brown y Ken Follet juntos)? Deja de hacerlo, no merece la pena, y pasa a la acción.

La ceguera del sector editorial ya no es ninguna novedad y no deberías perder ni un segundo más malgastando tu valiosa energía luchando contra editores y agentes, enviándoles  manuscritos que acabarán en la papelera sin ser leídos. No te engañes: tu caso no es diferente. El milagro no va a suceder… por los cauces convencionales, claro está.

Hace tan sólo unos días, mi amigo, el también escritor, Pablo Poveda, me remitía una lista de sitios donde puedes vender tu libro y obtener mayores beneficios que con el gigante Amazon, ese lugar al que todos recurrimos y que se ha convertido en la nueva plataforma de autoedición. Y es genial, pero no lo olvides: para ti es un sueño, para ellos un negocio. ¿Deberían ser las cosas así? Cambia el chip y empieza a pensar como un empresario. No te declares sólo a Amazon, hay otros amores.

Siguiente paso, ¿vas a quedarte de brazos cruzados, esperando que las editoriales te llamen por teléfono porque tu libro está en no sé qué posición en algún ranking y durante no sabemos cuánto tiempo? Puedes hacerlo, y hay ejemplos de que en ocasiones funciona. Pero también puedes ir más lejos… Todos sabemos que nuestras obras se venderían mejor en papel porque, lo queramos o no, en España al menos, lo del libro electrónico es todavía un recuerdo del porvenir. Ahora bien, ¿qué sucedería si la gente, los lectores, el público, pasasen a la acción y pidieran directamente a las editoriales un libro determinado? En ese sentido, personalmente he tenido aliados muy valiosos que no han tenido reparos en «boicotear» cariñosamente a las editoriales a fin de que abran los ojos. Los ejemplos son numerosos (y lamento dejar a la mayoría fuera de este texto pero no de mi corazón), pero quizá la más contundente haya sido y siga siendo mi querida Montse Martín Domíguez (a la que envío un cariñoso saludo desde aquí).

¿Más ideas? No lo he llevado a cabo, pero los lectores podrían crear un hashtag con el cual sugerir a las editoriales que publicasen tal o cual libro, ejerciendo así su capacidad de decisión. Se me ocurre algo como… #UnBunkerDePapel (cada cual que lo sustituya por la obra o lema que estime) y remitírselo directamente a la editorial que considere oportuna.

O un paso todavía más. He iniciado esta entrada con un reportaje de Héctor Barnés y no ha sido por casualidad. Es cierto que en otros lugares nuestras oportunidades tal vez sean mayores que aquí, concretamente en los lugares de habla inglesa. ¿Por qué no traducir nuestras obras a dicho idioma ampliando así sus posibilidades de éxito y, sobre todo, difusión? Porque es muy caro, ¿verdad? Pues he aquí una noticia alentadora: con El búnker de Noé (Amazon / Kobo) estamos llevando a cabo un experimento novedoso y demoledor: una traducción colectiva, al más puro estilo Crowdfunding. ¿Por qué? Porque la gente sabe lo que quiere y quiere ayudar; porque si te entregas a los demás, los demás se entregan a ti; porque al margen de las condiciones de un mercado en un determinado lugar, el mundo siempre es mucho mayor; porque, en definitiva, tenemos que dejar de quejarnos y actuar y a la gente, amigos míos, a la gente (esa entidad abstracta)… nadie puede detenerla. De modo que, probablemente, un NOAH´S BUNKER aterrice en USA e Inglaterra (incluso en papel) antes que aquí. La batalla no ha hecho más que comenzar. Stay Tuned!!!

 

vendetta-guy-fawkes-mask-on-black-849146