Error #1: La pirateria o un arma de doble filo

Algunos de vosotros ya conocéis mi gusto por las campañas de marketing y promoción un tanto particulares. Normalmente, suelen salirme bien y, en el peor de los casos, quedan como bromas inofensivas y bastante graciosas.

También sé que en los blogs, Webs y demás se tiende a mostrar los triunfos y nuestra mejor cara y rara vez los errores. Pero aquí estamos para aprender en la medida de lo posible y yo no tengo miedo a asumir los errores ni a admitir que una estrategia ha salido mal y por qué si con ello consigo evitar que otro colega no caiga en la misma trampa.

En este caso voy a hablar de piratería.

Uno de mis argumentos estrella al respecto ha sido que si un libro (cualquier cosa) se piratea, es porque interesa al gran público. Al igual que otros escritores como Juan Gómez-Jurado, nunca he visto un problema en ella, dado que el pirata JAMÁS será un cliente potencial.

Yo mismo he remitido libros de manera gratuita a blogs y webs de reseñas (en teoría) o incluso a personas, confiando en su buena fe. Hasta aquí bien, pero…

… Recientemente he visto que mi novela El búnker de Noé está disponible en –a fecha de hoy– más de diez páginas de descarga ilegal, siendo, tal vez, la más famosa The Pirate Bay, y también en todas las más visitadas de España y Sudamérica. A los chicos de Pirate Bay les gasté una broma muy gráfica:

Nada de esto supondría un problema de no ser por un nuevo sistema de «fichaje» por parte de las editoriales, a saber: localizar en los rankings digitales, o dicho sin ambages en AMAZON a los que ocupan las posiciones más altas y publicar sus obras. Y aquí es justamente donde yo he salido perdiendo y acerca de lo cual quiero advertir a escritores en mi situación.

Cierto que mi novela ha sido descargada y leída por una cantidad de personas superior a lo que habría obtenido con la mera venta en Amazon, pero ¿es estratégicamente rentable? ¿Habrá feedback de esas novelas descargadas ilegalmente?

Visto lo visto, sólo puedo decir una cosa: nada de regalar libros, ni ePubs ni nada de nada salvo a través del sistema de Amazon KDP; nada de enviar por correo y sobre todo: nada de coquetear con la piratería. Ella SIEMPRE gana.

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13 comentarios en “Error #1: La pirateria o un arma de doble filo”

  1. Nunca podrás con la piratería, es más, acabarías cabreado y exhausto si tratases de combatirla. Hoy mismo me he encontrado con una de mis novelas pirateada en una nueva página (un día me molesté en contarlas y hay más de 70 donde aparece) y no por ello he dejado de vender en Amazon. Este mes, curiosamente, mis ventas han superado los tres dígitos. Me pregunto si el hecho de que aparezca en tantas páginas es bueno o malo y no lo sé.

    No sé quién ha conseguido mis libros pero no creo que necesariamente haya sido yo quien se lo haya pasado. Piensa que hasta han podido ser las mismas personas que gestionan la página las que se lo han descargado legalmente. En estos meses pululando por el mundo digital he descubierto que es cierto eso dicho de que “hay gente para todo”.

    Quédate con lo bueno, las lecturas, los comentarios de la gente que se ha sentido bien leyéndote.

    ¿Editoriales? Lo que tenga que llegar, estate seguro de que llegará con esfuerzo y constancia. Y también, por qué no, un pequeño golpe de suerte.

    Un beso

  2. Lo siento. Creo comprender tu estado de ánimo, porque pasé por situación similar. La publicación de mi primera novela en Amazón, “El beso del tiempo”, me supuso encontrarme a los pocos días en las páginas más “prestigiosas” de la piratería. Y ello por haber regalado ejemplares (a través por cierto del sistema KPD). Los demás libros, como no he vuelto a ponerlos gratis, se han salvado, pues los piratas no pagan ni céntimos para después piratear.

  3. Muchas gracias. En realidad era más un aviso o consejo que un lamento. Mi idea es hacer llegar la novela al mayor número posible de gente. Indudablemente también tengo mis propios intereses, pero, como dice Mayte, lo que tenga que llegar, ya lo hará por sí sólo. Muchas gracias de nuevo.

  4. Pues aquí la piratería puso fin al “siempre gana” porque la derrotaste y bien derrotada. No soy escritor ni entiendo de crítica literaria y menos aun del mundo editorial ni ámbito en que los entresijos de un libro tienen lugar, pertenezco al puzzle global de lectores, y sé lo que cuesta cada vez mas acceder a ellos. Desde lo que pareciera la tontería inicial, pero que no lo es, de la dificultad en caso de los de papel, de acudir, bus o tráfico incluído, a las cada vez mas escasas librerías a comprarlos (todo es dinero que se va) a la, por obvia pareciera otra tontería, de tener que adquirir contrato con las cias telefónicas amén de los dispositivos necesarios para llegar al libro electrónico. Y todo ello sin aun haber llegado al precio del libro.
    Todo esto lo veo a diario, y muchas personas hay que no les llega mas que para la luz y el agua, y sueñan con un libro cuando en los sueños de muchos nunca estaría entre sus preferencias. Y que unos señ…ores no es que vayan con la furgoneta a repartir los libros, a regalarlos, a esa gente, no, sino que se enriquecen perjudicando a quienes los hacen posible, a quienes como tú, Gabri, sí los regala y permite que la lectura se universalice.
    Pues bien, esta piratería no es ningun Robin Hood, sino sicarios del sistema, que se visten con la venda de la picaresca y del “somos de abajo para los de abajo” cuando en realidad poseen todos los bienes de la sociedad del bienestar y sirven con pleitesía a la avaricia.

    Y no, no siempre gana porque tú le has infrigido con este artículo una gran derrota, y si cada uno se expresara igual, si la mentalidad se extendiera como la indignación por este país, la piratería tenía las horas contadas.

    Un abrazo crack!!

    *Pero es muy difícil vencernos a nosotros mismos :s pero tu paso te honra y es una primera piedra que ojalá cunda el ejemplo!!!

    1. Carlos, tus palabras hacen que el esfuerzo que realizamos escritores, lectores, amigos en definitiva, merezca la pena. Desde mi modesta posición, te doy las gracias en nombre de todos aquellos que opinan como tú y como yo. Gracias.

  5. Hacer una copia no es robar. Tenemos una ley que prohibe las copias, pero podríamos tener una ley que las permitiera, no está en la naturaleza de las cosas que los bits de información tengan que ser de pago. Si Guttenberg hubiera inventado el pdf antes que la imprenta, la historia de los derechos de propiedad intelectual habría sido muy diferente. Y lo importante no es lo que nos parezca emocionalmente, de sopetón, el encontrar nuestras obras “pirateadas”: lo importante es la relación estadística entre ventas y pirateo, y todo apunta a que es una relación positiva (cuanto más pirateo, más ventas, aunque, claro, es una relación estadística: habrá casos por encima y casos por debajo).
    http://abordodelottoneurath.blogspot.de/search/label/derechos%20de%20propiedad

    1. Anda. Pues esto hay que hacérselo saber a los falsificadores de arte o de papel moneda: con la de ellos que estarán en la cárcel, los pobres, por ignorar que hacer copia no es robar…
      También me ha impactado eso de “no está en la naturaleza de las cosas que los bits de información tengan que ser de pago”. Grandísima verdad. Es más, seguro que en la naturaleza de las cosas tampoco puede estar que según qué forma de organizarse tengan los átomos -sean coches, casas, fruta, yates…- hayan de ser de pago. Ni hablar.
      Por no hablar de esa otra tremendísima verdad de que si tenemos una ley que prohibe violar, eso no quiere decir que mañana no podamos cambiar la ley y dar un premio por cada violación.
      En fin, gracias mil a don jesuszamorabonilla por esta sobredosis de iluminación que ha cambiado mi percepción de la realidad.

      1. Gabri: ¡Error! Si lo que quiero tener en mi casa es La Gioconda, no quiero una copia, quiero el original. Si alguien hace una copia y me la vende haciéndome creer que es el original, me ha engañado y es algo criticable. Pero si yo no quiero tener el original de la Gioconda, sino que me conformo con una copia, pues entonces el Louvre no pierde absolutamente ni un miligramo de su posesión por el hecho de que alguien haga una copia del cuadro y yo la compre al precio de una copia.
        El caso del dinero es parecido: lo que da valor al dinero es que hay una cantidad limitada de él, y por lo tanto, el valor de los billetes consiste en que todos y cada uno de ellos son auténticos, tan auténticos como la Gioconda auténtica (y su autenticidad significa que han sido fabricados por el que tiene legitimidad para fabricarlos -aunque todos son copias, salvo por el número: pero eso sería igual). El que fabrica billetes falsos hace lo mismo que el que hace pasar por oro una moneda de latón cuando las monedas eran de oro: te está vendiendo lo que no es. O sea, lo mismo que quien hace una copia de la Gioconda.
        Pero quien hace una copia de un libro o de un archivo digital cualquiera, no está robando nada, porque el dueño del original sigue teniendo el original.
        Naturalmente, nada hay en la naturaleza de las cosas que haga que robar un cuadro auténtico, o violar a alguien, tenga que ser algo prohibido: lo prohibimos porque resulta que nos parece mal, y en las sociedades en las que no parece mal, pues no se prohibe. Que el hacer copias de items de información esté prohibido o no, dependerá, como todas las leyes, de si a la mayoría de la población le parece mejor que esté prohibido o que no esté prohibido; yo lo que digo es que no está claro que una sociedad en la que esté prohibido sea mejor en general para todo el mundo que una sociedad en la que esté permitido. Pero vamos, no soy nada original en esto, me limito a copiar a otros que lo explican mucho mejor que yo: http://es.scribd.com/doc/2057585/Contra-el-monopolio-intelectual
        Saludos

  6. Hacer una copia no es robar. Tenemos una ley que prohibe las copias, pero podríamos tener una ley que las permitiera, no está en la naturaleza de las cosas que los bits de información tengan que ser de pago. Si Guttenberg hubiera inventado el pdf antes que la imprenta, la historia de los derechos de propiedad intelectual habría sido muy diferente. Y lo importante no es lo que nos parezca emocionalmente, de sopetón, el encontrar nuestras obras “pirateadas”: lo importante es la relación estadística entre ventas y pirateo, y todo apunta a que es una relación positiva (cuanto más pirateo, más ventas, aunque, claro, es una relación estadística: habrá casos por encima y casos por debajo).
    http://abordodelottoneurath.blogspot.de/search/label/derechos%20de%20propiedad
    (Disculpas si el comentario sale duplicado; me parece que no se llegó a grabar la primera vez que lo puse)

    1. Jesús, siempre he sido un defensor de la piratería y su potencial como herramienta de promoción. Ahora bien, he comprobado en propias carnes que tu argumento estadístico de “a mayor pirateo, mayores ventas” no funciona en absoluto. ¿Más popularidad? Tal vez sí. ¿Ventas? Para nada.
      No obstante, son muy sugerentes tus reflexiones. Gracias por compartirlas.

  7. A propósito de tu último post, Jesús. Por partes: has puesto “Gabri: ¡error!” a una respuesta que no era mía, sino de Braulio Llanero. Por otra, el argumento que expones es muy sugerente y yo no tendría mayores reparos en aceptarlo… salvo por un pequeño aspecto que se desprende de él y que es susceptible de invalidarlo: todas las convenciones no podrían impedir una reacción de este tipo -dado que no vivimos en un mundo metafísico-. Cabría la posibilidad de que el autor de Giocondas u otras piezas de arte (o artesanía o de objetos de consumo sin ir más lejos), al no percibir dinero -latón, oro o lo que la convención estime- estimase que tampoco le apetecía trabajar por amor al arte y, de esta forma, que no tuviéramos ni originales ni copias (en tanto que no existen las primeras). El asunto es muy sencillo: las ideas tal vez no tengan dueño, pero vivimos en un mundo en el que muchas personas (que comen y se visten y esas tonterías) viven de darles forma y ofrecerlas a otros que -quizá poseyéndolas- no se han detenido a hacerlo, pero sí a disfrutar de sus frutos.
    Ambos argumentos, como ves, son compatibles, aunque difícilmente reconciliables…

    1. Perdón, creí que el mensaje anterior era tuyo.
      Tienes razón en que el sistema productivo actual es como es; pero la economía consiste (gracias en parte a la evolución tecnológica) en que las cosas que son negocio hoy, se vuelven obsoletas en unas décadas. En 1500, ya no era un buen negocio tener un buen taller de copistas, pero en 1400 sí que lo era. Gutenberg “tiró los precios” de los libros, y los copistas protestaron, pero la gente prefirió los libros impresos a los manuscritos.
      Y es cierto que los argumentos no son reconciliables, pero el que dará el peso a uno o a otro será la evolución de la tecnología y de los mercados, más que nuestra retórica. Me temo que dentro de 50 años, será tan mala idea tener una editorial tipo “Planeta” como ahora lo es tener una fábrica de manuscritos. La gente que decida escribir novelas entonces, lo hará posiblemente por motivaciones diferentes a las de ahora, y quién sabe si serán mejores o peores que las nuestras

      1. En eso llevas toda la razón. Soy de los que defienden que el futuro no tiene por qué ser necesariamente peor ;-D. Y que las motivaciones vuelvan a ser las de transmitir una historia que sea de utilidad, evasión o entretenimiento para el resto me parece un gesto noble y fascinante.

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