La música en las novelas

Me posiciono del lado de mis novelas. Las defiendo como hijas mías que son y, en ocasiones, me gusta desvelar algunos de los secretos que encierran pues, lejos de ser piezas sencillas, esconden el fruto de un trabajo desarrollado a lo largo de muchos años. Indudablemente, me esfuerzo por que sean accesibles a cualquier lector (lo contrario me parecería un acto de pendantería que no va para nada con mi estilo).

 

Si hay algo que ya es conocido entre las personas que se acercan a ellas es la mezcla de alta cultura y cultura popular y, por supuesto, la presencia de la música. Mucha música. Y es que lo admito: soy un melómano empedernido y músico. Empecé a tocar la batería (bueno un tambor de detergente y una Biblia) a los catorce años y monté mi primera banda con mi hermano (un multi-instrumentista sublime) y unos amigos. Desde entonces no he dejado de hacer ruido: guitarra, ukelele y cualquier cosa que suene (aunque siempre se me ha resistido el piano).

 

Hoy quiero hablaros de música, música en las novelas. Como bien sabéis, como norma general, la música sirve de aderezo, de complemento o adorno; modula las emociones de tal o cual escena o nos habla del estado de ánimo de los personajes. Es un uso lícito pero, a mi juicio, pobre. En mi caso, trato de ir más lejos y doto a los temas que aparecen en mis textos (muchos temas) un carácter, como se dice en crítica cinematográfica, diegético, esto es, con carácter narrativo y no meramente ornamental.

Dicho en otras palabras, las canciones que aparecen en mis trabajos no lo hacen porque sí; no se limitan a decorar la escena sino que forman parte esencial de ella. La amplían, como si de un elemento transmedia se tratase. La letra, el título, el tono, la historia de la banda o del tema en sí… Algo hace que esté ahí y jamás tiene que ver con el capricho. De hecho, como muchos de vosotros ya habréis intuido, a pesar del carácter despreocupado y juguetón de mi escritura, NADA aparece en mis escritos por capricho y todo contribuye a conformar una compleja muñeca matrioska que no se monta de una sola vez.

 

He habilitado listas de reproducción (playlists) en Spotify con la BSO de mis novelas y de #LosPasajeros (en la que me hallo enredado ahora mismo). Podéis escucharlas ahora a esta nueva luz: #elbúnkerdeNoé #EstaciónOrichalcum #LosPasajeros. Lo siento, desde donde escribo no puedo abrir Spotify y casi que tampoco tengo acceso a Internet (cosas de la vida Walden).

 

Espero que mi selección musical sea de vuestro agrado y alegre vuestras noches de verano. Después de todo, ¿qué sería de la vida sin música?

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5 comentarios en “La música en las novelas

  1. Me di cuenta de eso cuando el año pasado leí El Búnker de Noé, ¡y se agradece! Estos detalles son los que hacen que los lectores sepamos que con una nueva relectura descubriremos nuevas cosas, nuevos matices. A mí me encanta.

    Yo también toco la guitarra española desde los 10 años.

    Un beso Gabri :))

    1. ¡Hey! Me alegra verte por estos lares. La verdad es que, aunque no suela hablar de estas cosas, todas mis novelas llevan “trampa”. Después de todo, no dejo de ser un ensayista con ganas de llegar a los lectores…

      Fascinante lo de la guitarra 🙂 (con los perros y los instrumentos, ya podemos montar nuestra propia banda, jajaajajj)

      Besazos
      G

  2. Desde que te leo (y eres un escritor que logra que leyéndote se te conozca) los lectores nos preguntamos cuando disfrutamos leyendo ¿qué sería de la vida sin poder leer? Y entonces se piensa de inmediato en quienes no pueden leer, y en los avances que existen para que tengan acceso a ello. Y nos preguntamos ¿qué sería de la vida sin la ciencia? Y caes en que estás disfrutando con las letras y con las ciencias, y vuelves a la lectura y disfrutas aún mas al descubrir que escuchas música sin instrumento alguno, y miras las hojas mudas, y la habitación sorda, y al mundo ciego y a la vida rápida, veloz, y piensa uno en tu iniciativa, y en que al leerte, el que no oye escucha música, el que no lee aprende a hacerlo, y el mundo a moverse, y entonces uno disfruta aún mucho más.
    Y se pregunta ¿qué sería del mundo sin Gabris?

    Enhorabuena y gracias!!

    Pd: Yo toqué el piano y la armónica 🙂 amateuricamente of course

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