Una cierta tendencia del sector editorial (2ª parte)

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Hace unos días escribí un breve artículo sobre lo que yo estimaba sería en breve la tónica dentro del universo editorial (que no necesariamente literario). No debí expresarme bien, dado que la mayor parte de los lectores -escritores en su mayoría- lo llevó hacia un terreno que no era el pretendido por mí. Concretamente, se utilizó para avivar el debate editorial sí / editorial no. Repito que no era el objeto principal de mi reflexión.

Hoy, sin embargo, sí pretendo hacer un par de observaciones al respecto. En primer lugar, quiero comentaros qué hacía cuando recibí el “fogonazo”. Seguramente, vosotros estaríais en la playa mientras yo aporreaba el teclado, me distraía leyendo otro bestseller cargado de explosiones y lugares comunes y… vale, metí las narices en Twitter. Fue entonces cuando lo vi claro. De hecho, la idea ni siquiera se me ocurrió a mí, sino que me llegó en forma de (auto)promoción ajena: un compañero de letras, autor de notable éxito y ventas no menos notables, después de publicar con varias de las mejores editoriales del panorama nacional, volvía a lanzarse a la autoedición. ¿Por qué? ¿Por qué le faltaban oportunidades? Dejemos claro de antemano que nada más alejado de la realidad.

Todavía no he tenido ocasión de charlar con él mientras escribo estas líneas, pero tampoco es del todo necesario. Lo cierto es que sus razones pueden ser diversas y casi todas apuntarán en la misma dirección. Y he aquí la jugada definitiva, la pieza del rompecabezas que quizá no supe ver hasta hoy: el futuro de los autores pasa por un editorial-sí-editorial-no de manera simultánea. ¿Qué quiere decir esto?

Es preciso dejar claras unas cuantas cosas a todos aquellos que no conozcan de primera mano el sector editorial. Ojo, no pretendo desentrañar ningún secreto oscuro ni convertirme en el deepthroat de la industria. Ahora bien, ya hay los suficientes documentos y artículos circulando por la Red como para que todos sepamos que una cosa es la imagen que tratemos de proyectar en redes sociales y demás y otra la cruda realidad, a saber, que casi ninguno de nosotros, por mucha editorial y mucho rollo, es capaz de vivir exclusivamente de las letras (no, al menos, de manera holgada; no, al menos, en España). Teniendo presente esto, podemos pasar al segundo punto.

Dejando de lado algunos motivos por cuestiones de etiqueta, cabe imaginar que mi compañero se lanza a la autopublicación por la sencilla de razón de que los beneficios económicos para él serán mayores. ¿Abandonará el sector editorial tradicional? Decididamente NO. ¿Y por qué? Porque, hoy por hoy, el respaldo editorial es un sello de prestigio; es el que te permite ir a ferias del libro y hacer presentaciones mínimamente decentes; es el que favorece las reseñas, entrevistas y notas de prensa en medios importantes o te permite negociar la traducción a otros idiomas sin pasar por el estilo Juan Palomo. En pocas palabras, es lo que te permite presentarte como un profesional mientras haces tiempo para pedir un Campari, sin tener que dar muchas explicaciones.

Puede que, pasado un tiempo, mi compañero decida ceder/vender los derechos de esa novela autopublicada a su editorial -siempre que ésta quiera adquirirlos, claro está-. Regresaríamos, en ese caso, al tema abordado en la primera parte de este artículo (y cuyo enlace lo tenéis al principio).

¿Cómo quedará, por tanto y desde mi punto de vista, delimitado el futuro literario de muchos autores? Por la coexistencia o hibridación de una parte de su producción distribuida dentro de la industria tradicional y otra fuera de ella, a través de la autopublicación (ya despojada definitivamente del estigma de la “segunda división”). Cada una de ellas sujeta a sus ventajas e inconvenientes (sí, esas y esos que todos conocéis) y enfocada hacia funciones muy diferentes.

Creo que estamos a punto de comprobarlo. ¿Qué opináis vosotros?

Señoras y señores, hagan sus apuestas y afilen sus cuchillos…

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2 comentarios en “Una cierta tendencia del sector editorial (2ª parte)”

  1. Esto que planteas acabo de hablarlo por teléfono con un escritor. Es decir, que la hibridación edición tradicional- edición por cuenta propia (autopublicación) se verá/oirá más. El problema lo percibo del lado de las editoriales: hay algunas que prefieren quedarse con los derechos digitales antes que ver al autor publicando por su cuenta; la cuestión es que el autor empieza a decir que no a las editoriales…

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