#UNWired o el arte de desaparecer

Tal vez te estés preguntando qué sentido tiene desaparecer de manera voluntaria. Desaparecer temporalmente -todo sea dicho-; desaparecer de un modo experimental.

Te daré mis razones.

Al igual que sucede en una casa o en el armario donde guardas la ropa, aunque te esfuerces por mantenerlo todo en orden, la entropía, la tendencia al caos, acabará haciendo acto de presencia. Quizá no lo percibas a la primera. Puede que sólo encuentres indicios casi imperceptibles, pero está ahí.

Día a día, uno va construyendo pequeñas redes, lazos que lo atan al mundo. Una identidad. Hábitos. Y está bien. Pero poco poco vas dando demasiadas cosas por sentado, creas costumbres que consideras que te caracterizan pero no te condicionan. Éste es el primer error.

Asumes, por poner un ejemplo bien conocido por mí, que debes escribir novelas que se ajusten al gusto mayoritario o que tienes que mirar el móvil nada más despertarte. Que has que responder puntualmente a las notificaciones, avisos, saludos y demás comentarios en redes sociales. Que tienes que ser coherente con una “imagen pública”, etc., etc. Y está bien.

El problema surge cuando adviertes que esos hábitos, esas costumbres inofensivas, acaban por generar un cierto sentimiento de obligación y te alejan de tu verdadero camino o, al menos, te hacen difícil asumir el cambio.

Sin ir más lejos, en mi caso, a unos meses de que se publique mi próxima novela, Albatros, he descubierto que no me interesan las novelas de acción ni pasarme la vida rastreando y atacando el lado oscuro del ser humano (actos mediante los cuales le otorgo más importancia a esa dimensión); que cada vez este cowboy cabalga más hacia el horizonte del espíritu y menos hacia el thriller. Que promocionar mi obra de manera constante es un aburrimiento insufrible o que prefiero motivar a las personas antes que contarle historias que, con toda probabilidad, ya han leído una y mil veces.

Desaparecer, entonces, se dibuja como el modo más elegante y efectivo de tomar perspectiva y redefinir la trayectoria. Un modo de romper algunos hábitos en principio inofensivos (como mirar el móvil cien veces al día) y poder meditar, pasear, estar más con la familia y los amigos (especialmente con aquellos que no hayan desarrollado los mismos “hábitos inofensivos”), volver a disfrutar de una vida interesante e intensa, germen de una novela de similares características o de la comunicación con el resto de tu comunidad y un millón de cosas más.

Si os apetece, podéis considerar mi desaparición como un periodo de desintoxicación. De desintoxicación de la norma, de algunos “hábitos inofensivos”, de un sucedáneo de vida, de un alejamiento de lo real. De un distanciamiento respecto a mí mismo.

Del 1 de enero al 1 de febrero, estaré, por tanto, fuera de servicio. Espero, eso sí, regresar con nuevas historias, con energía renovada y con las mismas ganas de siempre de hacer el gamberro.

Nos vemos en febrero

#UNWired

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