Respira hondo: Pareto ha llegado al rescate

vilfredo_pareto
Estudia y aplica la regla del 80/20

Nunca he pretendido engañarte y tampoco pienso hacerlo ahora: vivir de la literatura es casi una utopía. Al menos —y hoy por hoy— yo no le he conseguido. De modo que me veo «obligado» a diversificar. Sé que es duro ser escritor y que te fascinen los Tesla, pero más duro es tirar la toalla antes de pensar «¿Cómo podría conseguir uno?».

Yo también mordí la fantasía popular según la cual un escritor es un tipo que vive en los Hamptons, está rodeado de supermodelos (aunque nunca me han hecho falta; ya vivo con una) y tiene mucho más dinero del que podría gastar en varias vidas. Te ahorraré varios sinsabores: ese estereotipo es falso. O, al menos, se ha reducido sensiblemente el número de elegidos. Ah, y Castle es una serie de televisión…

A lo que nunca he renunciado es a querer vivir bien (¿No era Oscar Wilde quien decía que «Todo aquel que no viva por encima de sus posibilidades sufre de falta de imaginación»?). Debe ser cosa de la edad. Aunque no me malinterpretes: no te digo que derroches o que te metas en deudas que no puede pagar, pero no te resignes. Hay una amplia gama de grises entre el cliché y tu realidad actual.

Total que yo, escritor y profesor universitario a tiempo parcial, me vi en la necesidad de estudiar un poco, suspender el juicio y aparcar mis ideas preconcebidas, y tratar de descubrir de qué manera podría dar un pasito más hacia el exterior de la ratonera (es decir, las convenciones sociales, las etiquetas y las justificaciones que todos nos hacemos para no salir de nuestra zona de comodidad.) La primera medida era realizar otras actividades más lucrativas —no voy a entrar en ellas. La verdad, hay pocas cosas menos estimulantes que la pesca con sedal y hablar de cómo uno se gana la vida—. El problema era que tenía que organizarme muy bien para poder desarrollar de manera eficaz cada una de mis actividades. ¿Por dónde empezar? Pues por el mismo sitio de siempre; por esa cosa olvidada que se llama «aprender de los que ya lo han conseguido», lo que suele lograrse leyendo. Me empapé de centenas de libros sobre desarrollo personal, gestión del tiempo, finanzas, etc. y etc.

Casi sin darme cuenta —bueno, sólo al principio—, un nombre comenzó a desfilar por muchos de esos libros. Me sonaba, cómo no. Es una de las ventajas de contar con un doctorado en filosofía: no sirve para nada en particular, y sí para casi todo lo demás. No puedo recordar todos los lugares en los que me crucé con él, pero me acuden a la mente Stephen R. Covey, Anxo Pérez, Tim Ferriss, Robin Sharma y un largo etcétera que ahora no puedo traer a mi mente. Ese nombre era Vilfredo Pareto, un economista franco-italiano. Dado que no quiero robarte mucho tiempo, te hablaré de lo más relevante de su trayectoria, lo que ha pasado como un legado secreto que las personas que han llegado lejos en la vida parecen conocer. Es su famosa regla del 80/20.  Puede que ya hayas oído hablar de ella. En ese caso, tanto mejor para ti.

En líneas generales, la Regla del 80/20 nos permite establecer normas tales como:

—El 80% de las consecuencias se deriva del 20% de las causas.

—El 80% de los resultados procede del 20% de los esfuerzos realizados y del tiempo invertido.

—El 80% de los beneficios de una empresa proviene del 20% de sus productos y clientes.

—El 80% de la riqueza está en manos de un 20%.

Y así sucesivamente. ¿Lo pillas?

¿Qué conclusión o conclusiones debes extraer de aquí? La primera es que lo más probable es que estés desaprovechando el tiempo, perdiéndolo en actividades que apenas van a reportarte beneficios, tanto materiales como personales e incluso espirituales, y sí te roban tiempo y energía. El siguiente paso ya lo puedes intuir: ¿no crees que sería mejor centrarte en ese 20% que tan rentable te resulta y dejar de preocuparte por ese 80% que no te sirve para nada? Sé valiente: despídete del 80% de personas que no te aportan otra cosa que mal rollo, del mismo porcentaje de actividades, productos, cacharros, pensamientos, ¡todo lo que sea susceptible de arrojar por la ventana sin que sufras una pérdida importante! ¿Qué ganarás con esto? Liberar una gran cantidad de tiempo, energía y alegría para poder dedicarla a otros menesteres más interesantes desde la perspectiva económica o vital.

¿Tienes que responder a los 400 correos chorra que recibes? ¿Es necesario que mandes ese tuit? ¿Hay algo que te haga pensar que mirar 500 veces las redes sociales te hará mejorar cualquier aspecto de tu vida? La lista de preguntas puede ser interminable, pero la respuesta es la misma para todas ellas: NO.

De modo que ya sabes:

¿Quieres convertirte en parte de ese 20% que conoce a 

Pareto?

 

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