Cómo publicar un ebook sin volverse loco

Éste es el título del fabuloso texto que nos ofrece Alejandro Aguayo (@JandroAguayo)

 

BeBOHwyCIAEqBtu

 

 

 

El autor expone de manera clara, ágil y divertida cómo aproximarse al enloquecedor mundo de la autoedición. Lo hace además desde una perspectiva actual y novedosa, prestando atención a los programas de escritura más empleados por los profesionales, a los modos de promoción, a la maquetación y todo ese tipo de cuestiones que tanto interesan (y, en ocasiones, aterrorizan) a los escritores noveles.

Aguayo hace un repaso por los diversos modos de potenciar el impacto de tu novela en la Red a través de RRSS, blogs, webs y un sinfín de plataformas.

Además, ha contado con la colaboración y sugerencias de autores que han triunfado en la Red tales como Roberto López-Herrero (@ElExpecial), Bruno Nievas (@BrunoNievas), Enrique Laso (@enriquelaso), Blanca Miosi (@blancamiosi) y un largo etcétera. Bueno, mi modesta opinión también aparece en este volumen (la dejo a vuestra consideración).

Desde mi punto de vista, Cómo publicar un ebook sin volverse loco se desmarca del resto de manuales sobre la temática debido a su actualidad, precisión y al aporte de escritores que conocen muy bien (y, sí, mejor que yo) este endiablado panorama.

De modo que, si te estás planteando lanzarte al ruedo literario, éste es un buen punto de partida

Anuncios

La novela del futuro

Pelear a la contra nunca ha sido tarea fácil ni del todo grata. Escucho y leo a diario voces que parecen asumir un futuro renovado para la literatura. La diversificación del ocio (con la consiguiente limitación temporal para disfrutar de cada una de las opciones) y los nuevos hábitos del consumidor apuntan a formatos que pujan por abrirse camino. Ésta es la teoría, la la opinión mayoritaria y casi populista. Mas la realidad es otra y bien diferente. Los formatos digitales no han comenzado aún a ser explotados de manera creativa, sino que  parecen limitarse a reproducir a pequeña escala a sus hermanos mayores. En el caso de la literatura, los ebooks son versiones escaneadas de sus homólogos en papel (o aspirantes a).

Lo cierto es que el libro en formato digital ofrece una serie de posibilidades casi ilimitadas: podemos cambiar sus cubiertas en cuestión de segundos (aquí podéis ver algún ejemplo de primera mano); llevar a cabo ediciones revisadas y corregidas; insertar alguna playlist o BSO que pueda ser reproducida en programas como Spotify (mis dos primeras novelas #elbúnkerdeNoé y #EstaciónOrichalcum, así como en la que me hallo ahora #LosPasajeros, tienen su lista de reproducción en dicha plataforma, así como un uso diegético), etc.

Por supuesto, la cosa no queda aquí. No está de más en este punto recordar el trabajo de uno de los pioneros de eso que ha dado en llamarse Cultura Transmedia: Henry Jenkins y su conocido texto Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de comunicación (Paidós, 2008). El análisis de la franquicia Matrix que lleva a cabo puede aportarnos muchas y valiosas ideas e indicativos de por dónde caminará la nueva literatura -no se asusten: seguirá teniendo una forma muy similar a la actual-. Lejos de limitarse al típico merchandising para cadenas de comida rápida o adaptaciones planas a videojuegos y demás, los Wachowski fueron más lejos incorporando historias complementarias dentro de los videojuegos, cómics, mini-series, etc. En otras palabras, para conocer la totalidad de la saga, había que bucear en diversas fuentes, localizadas en distintos formatos; líneas argumentales y subtramas de las películas se completaban en cómics o videojuegos.

Las redes sociales han favorecido la comunicación entre autor y lector y también han abierto la puerta a nuevas prácticas. A nivel personal, y hablo de ellas porque es lo que conozco de primera mano, he experimentado con algunas como, por ejemplo, invitar a los lectores a participar y a aparecer en algunas de mis novelas como personaje real mediante una cuenta de Twitter y un determinado hashtag (pueden ver el caso de #ElMundoQueYoQuiero para #LosPasajeros).

Asimismo, me gusta diseminar Bonus Tracks en diversos lugares fuera de la novela. Para El búnker de Noé, escribí un pequeño relato basado en una trama secundaria. Sólo diré que en él se abordaba el debate sobre qué resultaba más interesante: Pearl Jam como banda o Eddie Vedder en solitario. Lo coloqué en mi web, de modo que si el lector o la lectora quería conocerlo, debía rastrear un poco.

Lo mismo hice con un audio relato, o una invitación que me hizo el equipo de podcasters de La taberna galáctica (gracias @RayJaen por tu fabulosa interpretación). Aproveché para incluir una recreación locutada de otro texto inédito muy relacionado, en este caso, con mi primera novela. El resultado puede ser escuchado aquí (a partir del minuto 10:42). Al mismo tiempo, me pareció una buena idea posibilitar que los lectores y oyentes conocieran un poco más sobre mí, la persona y no el escritor, por lo que puse voz a uno de los personajes del relato (llamado, por cierto, “Amarillo”). Siempre me ha gustado saber pequeñas anécdotas y detalles biográficos de mis autores favoritos y pensé que lo mismo podría sucederle a alguno de mis propios lectores.

En resumen, lo que quería transmitir aquí hoy es que esta época, lejos de ser apocalíptica, abre la vía a nuevas formas de literatura, nuevas formas de novela y a nosotros nos corresponde darle forma y contenido. Todavía estamos a tiempo de ser pioneros. Sólo hay que atreverse.

Captura de pantalla 2013-08-06 a las 12.54.31

#ElMundoQueYoQuiero

Volvemos a la carga con nuestra propuesta de novela «enriquecida» y un puntito transmedia.

En esta ocasión, tal y como ya os adelanté en este post, quiero contar con vuestra ayuda para mi tercera novela, #LosPasajeros #ThePassengers. El procedimiento es muy sencillo: podéis hacerme llegar a mí y, mucho mejor, al resto de lectores e interesados vuestras propuestas acerca de cómo mejorar el mundo; cómo hacer de este lugar un sitio mejor para vivir, más justo e igualitario. Para ello disponéis de un buen puñado de canales:

Twitter: Hemos habilitado un hashtag #ElMundoQueYoQuiero. Este tag será incorporado a la novela, de modo que vuestras sugerencias –incluidas o no- podrán ser rastreadas y, ya de paso, fomentaremos el diálogo entre lectores, autores e internautas afines al proyecto.

Facebook: Sentíos libres de colgar en mi muro vuestras ideas. Serán bienvenidas.

También podréis enviármelo a mi mail (si lo buscáis lo encontraréis), pero a mi juicio desvirtúa el sentido del experimento.

Señoras y señores, la diversión está servida. Gracias y abrazos.

People have the Power

Vivir (literalmente) en una biblioteca

Soy de los que opinan que un escritor se forja a base de lecturas y escrituras, pero también gracias a sus vivencias. Es más, creo que un escritor no está completo sin una leyenda personal, sin una serie de anécdotas que enriquezcan aquello que plasma en el papel. Un editor hábil sabe perfectamente que tales historias pueden llegar a vender más que los propios libros del autor. ¿Os suena el accidente de Stephen King? ¿La pobreza autoimpuesta de Cormac McCarthy –mencionada hasta la saciedad en esas «escasas» entrevistas que concede-? ¿La reticencia de Salinger o Thomas Pynchon a aparecer en los medios? ¿La afición (casi dedicación) de Murakami a correr? ¿Las…? La historia de la literatura está repleta de relatos mucho más suculentos en ocasiones que las propias tramas, hasta el punto que un escritor o escritora en particular se puede convertir en tu favorito sin haber leído una sola línea suya, gracias a su biografía.

No pretendo equiparme a los autores arriba mencionados –creedme, mi estupidez no llega hasta tal punto- pero sí me enorgullezco de haber llevado una vida poco convencional, cargada de aventuras y situaciones extraordinarias y hoy quiero relatar una experiencia de la que guardo un hermoso recuerdo.

Aunque las circunstancias y las condiciones que nuestra época impone me hayan llevado a acabar publicando mis novelas en formato digital, siempre he sido un lector prematuro y voraz, claro está, en formato papel. A los veintipocos ya me había hecho con una biblioteca de más de cinco mil ejemplares, lo que ocasionaba ciertos inconvenientes en casa. No tardé mucho en largarme y tuve que buscar un alojamiento para mis amados libros. El problema se mantuvo en mi nueva vivienda: demasiados libros.

La solución no tardaría en presentarse, aunque fuese de un modo relativamente drástico. Por razones que no vienen al caso, me vi en la necesidad de tener que buscar otro alojamiento, en este caso, para mis libros y para mí mismo. Fue cuando decidí habilitar una vieja oficina y convertirla en mi biblioteca. Una biblioteca en la que acabaría viviendo tres años, cuyas primeras semanas las pasé durmiendo en el suelo, sin cama. Por fortuna era de madera, y no os compadezcáis de mí; no recuerdo una periodo más divertido. Por aquella época vivía con una mujer (sigo haciéndolo y con la misma) y ella tampoco dio muestras de trauma.

Poco a poco fuimos acomodando la estancia: una pequeña cocina, una cama, un sofá y la ausencia de antena de televisión. Teníamos el aparato pero no la señal, de modo que sólo podíamos ver películas. Unas dos y media al día, lo que multiplicado por 1.095 (tres años) hace un total de…

Lo que empezó siendo una biblioteca instalada en una vieja oficina reformada acabó convirtiéndose en un hogar. Y como muchos hogares, teníamos vecinos. Ellos decidieron que aquella forma de vida no era todo lo monótona que exigían –a imagen y semejanza de las suyas, imagino- y se las ingeniaron para que nos echaran de allí so pena de pagar una multa que, por aquel entonces, escapaba de nuestras posibilidades. Otra mudanza.

Mantuve la oficina, pero muchos de los libros fueron trasladados a mi residencia habitual y ahora, casi una década después, he regresado a mi vieja biblioteca, a mi estudio. Ya no para vivir, sino para trabajar. Es un sitio excelente: sin ventanas ni conexión a Internet ni cobertura telefónica. Durante ocho horas al día vivo aislado. El sueño de Paul Auster. He decidido terminar mi novela Los pasajeros (The Passengers) allí, impregnándome del espíritu de otro tiempo. Un tiempo en el que sólo estábamos un papel, un lápiz y mi imaginación.

Y ésta es la historia que quería compartir con vosotros hoy. Tal vez, en otra ocasión, y siempre que os interese, os haga partícipes de otras aventuras no menos extraordinarias.

Terrorismo literario. Lista de atentados

 

Que nadie se alarme. Por fortuna no hubo muertos… bueno, alguno sí, pero de risa.

Aprovechando que la revista Qué Leer, en su número de febrero de 2013, ha celebrado el primer aniversario de la publicación de El búnker de Noé, he considerado oportuno hacer un pequeño balance de actos «terroristas» o «vandalismo literario» que he llevado a cabo con la colaboración y apoyo de los lectores –a quienes agradezco su labor desde aquí-.

 

1-      Todo comenzó con una propuesta curiosa: #uncafecongabri. La idea es sencilla y llamó la atención de numerosos medios, como El Cultural, El País o la revista Qué Leer en su número de verano 2012. Admito que no llegué a tomar un café con ningún lector (nadie se atrevió), pero fue un arranque impactante.

 

2-      Para la feria del libro de Sant Jordi 2012 dediqué e-books escribiendo la dedicatoria a mano, fotografiándola con Instagram y colgándola en Twitter. Un poco elaborado, pero los lectores agradecieron en gesto (y yo me debo a ellos, claro está).

 

3-      La relación con ellos llegó a tal extremo que decidí publicar una versión corregida de El búnker de Noé gracias a las aportaciones de los propios lectores. Nadie mejor que ellos para decirle a un autor qué es lo que quieren…

 

4-      Mi ilustrador habitual y amigo personal Andrex (@DRISMANN) tuvo la idea de traducir El búnker de Noé al inglés y nada mejor que una llamada al Crowdfunding, que dio como resultado una interesada en traducir íntegramente la novela al inglés. Noah´s Bunker verá la luz este 2013, lo cual me llena de ilusión y esperanza.

 

5-      Para el lanzamiento de Estación Orichalcum, mi segunda novela y última entrega hasta la fecha de la llamada Serie Anonymous, decidimos «boicotear» Amazon, dejando bien claro que el algoritmo que regula el ranking era absolutamente vulnerable. Acordamos llevar a cabo una compra masiva del libro el día del estreno: 21 de diciembre de 2012 a las 12:00 (jugando con la fecha de un fin del mundo que, finalmente, no tuvo lugar). No llegamos situarnos en el número 1, sino en el 3, aunque se vendieron cerca de 100 ejemplares en menos de dos horas.

 

6-      Finalmente, coincidiendo con mi decisión de abandonar las mega plataformas tipo Amazon o Kobo –al menos de manera directa (lo que hagan las editoriales no es asunto mío)-, y cuya justificación encontraréis aquí, decidí llevar a cabo un golpe definitivo que borrase la frontera entre el autor y el lector, atendiendo al hecho de que vivimos en un mundo tan interactivo que mantener dicha distinción se presenta como algo erróneo y obsoleto.

 

Esta última «broma» fue la que llamó la atención del redactor de Qué Leer y tuvo a bien hacerme una entrevista que me emocionó sobremanera, dado que, al menos hasta donde yo llego, nunca un autor indie había sido entrevistado en exclusiva para una publicación de tal envergadura sin haber fichado antes por una editorial. ¿Cómo es posible que un outsider de las letras se cuele en esa revista mientras las editoriales dan palos de ciego y se limitan a lamentarse por las pérdidas que sufren? Alguien está apuntando en la dirección equivocada al no escuchar a los lectores. En cualquier caso, me temo que no soy yo quien puede aportar una respuesta al respecto.

 

La misión de este resumen o repaso es dejar clara una idea bien sencilla: que los escritores independientes pueden plantar cara a la industria editorial mediante técnicas de guerrilla. No podemos asegurar un determinado resultado, pero sí que recorreremos el camino con una sonrisa imborrable. En los tiempos que corren, es todo un lujo a no desaprovechar.

Asi se hace la cubierta de un libro

Aprovechando la inminente publicación de la segunda parte de El búnker de Noé (versión internacional aquí) el 21 de diciembre de 2012, coincidiendo con la fecha del fin del mundo según los mayas y con objeto de demostrar mi fe en el futuro (y continuidad) de la humanidad, decidimos obsequiar a los lectores con una carátula deluxe.

Una de las ventajas de los libros electrónicos o ebooks que rara vez se suele destacar es que pueden ser actualizados, como si de un programa o una aplicación se tratase. Esta característica los convierte en algo similar a una entidad viva, orgánica. Pues precisamente esto es lo que hemos explotado en esta ocasión. Para ello, el ilustrador Andrex (@DRISMANN) y el diseñador gráfico Alejandro Martí (@alexonthenet) —encargado de insertar la letras y pulir algunos detalles de cara a la conversión digital— se han empleado a fondo.

Hay que señalar que todo el proceso —a excepción de la incorporación de letras— se ha llevado a cabo de manera artesanal, tal y como puede verse en los ejemplos que aquí mostramos y en el making of. Las ilustraciones se han realizado manualmente, coloreadas posteriormente con rotuladores y pasteles.

Hemos intentado transmitirle un aire Pulp, Grindhouse, Pop, Serie-B de los 70-80; un guiño al cómic y a lo analógico; un toque industrial y Old School y un puntito de actitud naïve en algunos detalles y una tipografía canalla y cabaretera contrastando con el resto.

En representación de todo el equipo, deseo de todo corazón que os agrade esta nueva cubierta. Tanto Andrex como Alejandro estarán encantados de responder a vuestras preguntas de manera directa:

Andrex: drismann@gmail.com

Alejandro Martí : alejandroenlared@gmail.com