¿Aceptas el desafío? #LaCuartaDeGabri

Ya sabéis que mi compromiso con vosotros es enorme y sólido. También conocéis mi estilo. Esta es la situación: después de haber aparcado la redacción de una novela me toca volver a la carga y he pensado que entre todos podemos animar un poco el cotarro y, de paso, sacudir de manera lúdica el escenario editorial y el panorama literario. ¿Cómo?

 

Esta es mi propuesta, mi Call for papers: decidme vosotros sobre qué os gustaría leer, que novela os gustaría que escribiera. Quiero escuchar vuestras propuestas, vuestras ideas, vuestros argumentos. Podéis hacérmelo llegar vía Twitter, Facebook o a mi mail: uncafecongabri@gmail.com

Nuestra colaboración siempre ha funcionado, ¿lo recordáis?

Estaré encantado de escucharos. A fin de cuentas, sois los destinatarios últimos de mi universo narrativo…

En twitter y otras redes sociales hemos habilitado el hashtag #LaCuartaDeGabri para poder seguir las conversaciones.

¿Aceptáis el desafío?

¡Comienza el juego!

 

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Error #2: Olvidar lo que significa ser escritor

A regañadientes, todos tenemos que admitir una cosa: Internet ha modificado nuestros hábitos. Estoy seguro de que leíamos más antes, escribíamos más, disfrutábamos más de otras cosas y ahora la Red nos ha atrapado con sus infinitos, diversos y actualizados contenidos.

Por otra parte, y esto lo saben muy bien los escritores indie, la cantidad de tiempo que dedicamos al marketing y a la promoción de nuestras obras puede incluso exceder el que empleamos en nuestra verdadera misión: escribir.

 

 

Por fortuna, lo que sea nuestra mente o nuestro espíritu, en ocasiones nos arroja un destello de luz repentino que nos sitúa de nuevo en nuestro propio camino. Y es precisamente lo que sentí ayer.

Recordé que independientemente y por encima de editoriales, promoción y otros objetivos más o menos nobles, un escritor tenía que producir novelas.

¿Imaginan si Stieg Larsson, E.L. James o J.K. Rowling  hubiesen esperado a que las editoriales les ficharan? De uno no habríamos conocido dos tercios de su trabajo, otra tal vez no hubiera saboreado la fama y la última… ¿qué más se puede decir de la «madre» de Harry Potter? Y es que nada debe desviarnos de nuestro verdadero objetivo que, al menos en mi caso, está bastante claro: los lectores.

Movido por estas renovadas fuerzas, retomé con voracidad la escritura y anuncié oficialmente lo que ya muchos intuían: que El búnker de Noé tendría segunda parte. Puedo decir que en poco más de 24 horas mi mundo se ha reorganizado de nuevo (por lo que respecta a la cuestión literaria, claro está. Lo demás jamás dejó de estar en su sitio). Confieso desde lo más profundo de mi corazón que, tal y como fue al principio, mi entrega a la literatura vuelve a ser absoluta, casi devota, y las cuestiones mencionadas anteriormente pasan de nuevo a segundo plano, es decir, al lugar del que no deberían haberse movido.

Tengo que agradecer otra vez y como siempre a mis amigos y lectores la cálida acogida de la noticia sobre mi segunda novela. Ellos (vosotros) son y serán mi único y verdadero motor a la hora de escribir.  Muchas gracias. Os prometo nuevas, exóticas y excitantes aventuras.