Esto NO es una reseña sobre “El paciente” de Juan Gómez-Jurado

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Así es, y que nadie espere lo contrario. No voy a desvelaros nada que vosotros mismos no hayáis visto en la última novela de Juan Gómez-Jurado (@JuanGomezJurado), El Paciente (Planeta). Más bien espero poder ofreceros algunos datos -o impresiones- que, tal vez, se os hayan pasado por alto.

Definitivamente, lo que voy a compartir con vosotros en este espacio es una serie de ideas un poco frikis que me vinieron a la mente tras la lectura de esta magnífica obra y lo voy a hacer planteando una hipotética entrevista que, espero, quede sin responder. ¡Empieza el espectáculo!

 

 

Hoy (NO) entrevistamos a Juan Gómez-Jurado (@juangomezjurado)[…]

 

Iba a felicitarte por tu nueva novela, pero, considerando que me has tenido dos noches en vela, creo que lo más sensato sería interponer una demanda judicial… No, en serio, resulta paradójico (es decir, al mismo tiempo una putada y un gran placer) que un escritor deba alegrarse cuando un lector devora de una sentada un texto que él ha tardado meses o años en elaborar. No es fácil escribir un texto de este tipo, pero tú lo has conseguido. Dado que no me he traído una batería de coche y un par de electrodos, no te preguntaré por la fórmula secreta de tu éxito, pero ¿puedes darnos alguna pista?

 

 

Sé que eres un gran amante de la ciencia-ficción. Esta novela no tiene nada que ver con ese género, sin embargo, a su manera, presenta un cierto aroma a ucronía muy actual; nos sitúa en lo que ha dado en llamarse punto Jonbar, o ese acontecimiento decisivo que puede cambiar el rumbo de la historia en función de qué decisión se tome. En este caso, la situación es bien concreta: «¿Qué pasaría si cierto presidente estadounidense de color…?»

 

 

Quizá el tópico más recurrente al que los escritores nos enfrentamos es la idea que el lector suele tener acerca de nuestra presencia en la novela. Asumamos que, como lector, imaginaba que habría un poco más de ti en Evans (treinta y ocho años, sí un poco mayor y más alto que tú, pero…) hasta que nuestro doc afirma no estar muy interesado en Twitter. Eres un tuitero de referencia dentro del panorama nacional y, no obstante, la promoción de esta novela me ha parecido más moderada y sobria que la de otras de tus obras. ¿A qué atiende esto? ¿Es fortuito o podría decirse que ya no lo necesitas? El propio Stephen King ha abierto recientemente un perfil de Twitter y no menciona ninguno de sus trabajos; Pérez-Reverte tampoco… ¿Consideras que la mejor forma de promocionar una novela, en tu caso, es mantener un diálogo cercano y constante con tus lectores, tal y como haces siempre?

 

 

Señor White… ¿Una antítesis del Presidente de los Estados Unidos (en todos los sentidos)? ¿Un homenaje al personaje interpretado por Harvey Keitel en Reservoir Dogs? ¿un homenaje a Walter, de Breaking Bad? Francamente, me cuesta creer que llamar Blanco a un personaje tan oscuro sea casual…

 

 

La referencia a la tecnología es constante a lo largo de toda la novela. Podríamos decir que juega un papel fundamental, clave, casi hasta el punto de convertirse en un personaje imprescindible. Al imaginar al señor White observando todas esas pantallas a través de las cuales intenta controlar de manera absoluta al doctor Evans no he podido evitar pensar en la serie británica Black Mirror. ¿Estamos abocados al panóptico tecnológico? ¿Cómo imaginas la relación a corto plazo entre el ser humano y la máquina? ¿Qué opinión te merecen prácticas como las llevadas a cabo por la NSA? ¿Cabe imaginar que las utopías sugeridas por Orwell y Huxley estén comenzando a hacerse realidad?

 

 

Leí que un lector de la novela sostenía que de llamarte John Smith, ahora mismo tendrías una casa en los Hamptons y que las productoras hollywoodienses se estarían rifando tu novela para adaptarla a la gran pantalla. Por otra parte, he escuchado rumores de movimientos en esa dirección. ¿Algo que decir al respecto o lo dejamos en un elegante suspense?

 

 

¿Cómo ves el panorama cultural español? ¿Empieza a ser una buena idea cambiarnos el nombre por el de John Smith u otro similar, con aroma a hamburguesa?

 

 

Hemos llegado al final de la entrevista. Debo decirte que me ha encantado cierto guiño final que aparece en la novela. Dejemos que sean los lectores quienes lo descubran. Por mi parte, y ahora sí, sólo me queda felicitarte por esas horas de sueño que me has robado. Has demostrado una vez más que eres un maestro del bestseller, ¡aunque no tengo muy claro que me dejase en tu manos si te veo aparecer con un bisturí!

 

 

Tomada de Jot Down
Tomada de Jot Down

Ciberespionaje y literatura

Ésta tal vez sea la entrada más inquietante de mi web. Los propios acontecimientos recientes me llevan a compartir con vosotros algunas reflexiones.

 

No es la primera vez que una novela mía se adelanta a los acontecimientos. Pienso por ejemplo en El búnker de Noé y la cuestión de Corea del Norte y Estados Unidos. No deseo hacer ningún tipo de spoiler por si alguna de las personas que están leyendo esto todavía no se han acercado a la mencionada obra. Dejé constancia de lo que iba a pasar y de lo que no. Salvo la parte más ficticia (no hay que olvidar que soy escritor y no periodista), la sucesión de acontecimientos se desarrolló según lo previsto.

 

El caso que ahora quiero comentar es todavía más sorprendente. Todo empezó la primera semana de junio de 2013. La prensa internacional, en particular The Guardian, hizo públicas las declaraciones de Edward Snowden, ex-trabajador de la CIA, sobre la existencia de programas que facilitaban el ciberespionaje. Términos como PRISMVerizon empezaron a popularizarse. Snowden afirmó que el gobierno estadounidense, presidido en ese momento por Barack Obama, vigilaba a los ciudadanos tanto estadounidenses como extranjeros, accediendo a sus teléfonos y sus correos electrónicos, llegando a sugerir que contaban con la connivencia de compañías como Google, Apple, Facebook, etc. La noticia causó un revuelo enorme, disparándose incluso las ventas del clásico de George Orwell 1984 (El Gran Hermano volvía a ponerse de moda).

Aquí llega el primer impacto: se da el caso de que aquello que Snowden desveló ya aparecía con seis meses de antelación Y CON NOMBRES Y APELLIDOS en mi novela Estación Orichalcum. 

La cosa podía quedar en una mera anécdota, algo curiosa pero sin importancia… Hasta que llegó el segundo aviso. El diario español El País publicó un artículo (al cual pertenece la imagen que aparece a continuación) donde se mencionaba que la contraseña para que el señor Snowden se comunicase con los periodistas era un cubo de Rubik.

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Aquí mi sorpresa comenzó a ir en aumento. Unos meses antes de conocer la noticia, habíamos cambiado la portada de mi primera novela El búnker de Noé y ¿sabéis qué había en ella? Pulsad aquí y preparaos para el terror.

¿Casualidad? ¿Profecía? ¿Información privilegiada? Lamento desilusionar a mis lectores, pero carezco del don de la clarividencia, aunque -tal y como os explicaré en otro momento, a propósito de #SincroniciUdad– puedo intuir el futuro (vosotros también podréis hacerlo). No soy ningún espía ni nada que se le parezca tampoco. ¿Cómo, pues, puede acertar con tanta precisión? La respuesta reside no en el mérito de mis capacidades sino en el demérito de un Sistema cada vez más obsceno y previsible; un Sistema donde ciertas instituciones y personalidades se han acostumbrado en exceso a la impunidad; un Sistema, en definitiva, que nos obligará a redefinir el concepto de privacidad claramente a la baja. Los teléfonos y correos electrónicos ya no es que puedan “pincharse”, ¡es que lo están por defecto! La tecnología lo posibilita y el marco legal queda establecido por aquellos que se sirven de tales procedimientos. Europa clama al cielo mientras está a punto de implantar de un modo salvaje su Proyecto INDECT o el mayor dispositivo de vigilancia (#surveillance) indiscriminada amparada por la ley bajo el pretexto de la “seguridad”. Minority Report Revisited.

 

Por ahora, tan sólo quería haceros partícipes de estas consideraciones. Quizá en otro momento podamos seguir hablando sobre la cuestión. Después de todo, si predije lo que sucedería, puede que conozca el desenlace…